Tuvieron que acordar con sus "ex". Algunas lograron un verano tranquilo, otras pudieron irse de viaje con sus hijos; o litigar por la cuota; también, ni siquiera lograron concretar reuniones. En fin, hubo de todo. Durante los encuentros se compartieron estas vivencias y otras anécdotas; hubo risas y lágrimas. Fue muy emotivo y pudieron comprobar como lentamente van resolviendo los conflictos y se sienten más fortalecidas.
Una de las mujeres contó lo contenta que se sentía, por primera vez había podido veranear con sus tres hijos sola y compartir playa, salidas, juegos, charlas con ellos, desde un lugar de placer y tranquilidad. Sintió que eran una nueva familia.
Debo aclarar que los gastos corrieron por su cuenta, producto de su trabajo y ahorro. Todavía su "ex" no pagó la cuota alimentaria de los tres hijos de este año. Este hecho la hizo sentir "que puede"; con mucho dolor y sacrificio pero se va organizando, se siente más segura de sí misma. Recibió el aplauso de las demás.
Esto es muy valioso para el grupo, ver cómo alguien, un par "puede". El sentimiento que aparece es, si otro puede en algún momento también podré yo.
Así transcurren los encuentros grupales llenos de vivencias y compartiendo infinidad de experiencias de vida entre risas, chistes y lágrimas.
Me gustaría compartir con todas las mujeres una idea que escribió Alejandro Dumas, novelista, dramaturgo y creador del melodrama romántico en el siglo XIX … "Los lazos del matrimonio son tan pesados que se necesitan dos personas para llevarlos, y a veces tres"… Si esto lo hubiera escrito una mujer, ¿lo hubiera escrito así? Varios hechos se lo habrían impedido, la crítica social y penal y el ideal femenino de esa época. Dentro de esto una mujer ama una sola vez y para toda la vida. También las lleva a que se piensen a sí mismas y "deban" actuar como buenas, honestas, fieles porque es parte de su "naturaleza de mujer". Este mecanismo forma parte de las matrices de aprendizaje de hombres y mujeres.
Pienso que todo esto es lo que produce tanta "culpa" en las mujeres y les dificulta construir a partir de la ruptura matrimonial un nuevo proyecto de vida o en algunos casos, resistir relaciones llenas de maltrato y falta de respeto por el qué dirán o la acusación de su entorno ¡ Cómo te vas a separar! ¡ y los chicos!.
Nos cuesta enfrentar a los otros y dejar fluir nuestros deseos; nuestras necesidades y vivir libremente.
Han pasado muchos años, la mujer ocupa lugares importantes en la sociedad pero todavía no ha podido alejarse de esos mandatos; le produce dolor y no logra cuidar su autoestima.
Noemí Fernández
Psicóloga Social.
Club de Divorciadas.-
Todos los Derechos Reservados.
|