El divorcio es una de las principales causas de stress post-traumático que repercutirá por lo tanto
en el cuerpo, con la aparición del trastorno del sueño, de la alimentación (aumento o disminución
del peso corporal), hormonales, somatizaciones, etc. Y en la psiquis ocasionando irritabilidad, agresividad, pérdida de concentración, aislamiento social, angustia, ansiedad, confusión.
Se vivencia el tiempo presente con mucha intensidad, dolor y bronca a causa de la frustración; este dolor no elaborado producirá que perdure la ira en el tiempo.
Aparecen también sentimientos de pérdida de la autoestima, culpa y auto reproches (¿Qué hice mal?, ¿Qué no hice?, ¿Por qué hice esto?).
El sujeto entra en un período de duelo por un proyecto futuro que no se construirá y se reviven situaciones de pérdidas anteriores (por ejemplo de la infancia, muerte de los padres, etc.) si estas
no se resolvieron adecuadamente se trataría por medio de la psicoterapia de aprender a no repetir
el modelo pasado y resolver el duelo de una manera más saludable.
Son varias las fuentes de pérdida:
1) De una figura con la que se mantuvo un vínculo íntimo y amoroso.
2) De la "familia perfecta".
3) El dolor particularmente, en quienes sienten que fueron abandonadas por su cónyuge.
Los hijos por su parte están haciendo también el duelo por su familia y por no poder estar todo el tiempo con su padre o madre no importa con cual de los dos estén, siempre les faltara la presencia
del otro.
Los padres deben estar conscientes de que sus hijos van a sufrir con un divorcio por eso es necesario que sepan explicarles lo que esta pasando y hacerles entender que no es por ningún motivo por culpa de ellos.
Las disputas prolongadas acerca de la custodia de los hijos pueden ocasionar mucho daño psicológico, pues este proceso doloroso repercutirá en su desarrollo si no se logra superar este evento.
Un divorcio o una separación trae trastornos para todos los integrantes de la familia por eso es fundamental la construcción de un nuevo diálogo entre los padres donde se puede llegar a un
acuerdo con respecto a la crianza de los hijos donde se vean afectados mínimamente.
Se construirá un nuevo modelo de familia monoparental en la cual se instaurará una nueva forma
de convivencia, al principio dolorosa de transitar.
Acá el papel de la madre será principalmente de contención y sostén afectivo, tratando de que se produzcan las modificaciones mínimas en la vida cotidiana de los niños para no afectar más su
nueva realidad.
Por lo tanto el objetivo de la psicoterapia será acompañar todo el proceso del divorcio además del momento emergente de la crisis para ofrecer la contención adecuada y necesaria a tan difícil circunstancia de vida y para volver a establecer la auto confianza y crear un nuevo proyecto personal.
Viviana Masciottra
Psicóloga
Club de Divorciadas.-
Todos los Derechos Reservados.
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