Desde que creamos el Club en el mes de Abril de este año se han repetido las consultas de mujeres golpeadas por sus maridos o parejas no solo físicamente sino también psicológicamente ya sea a través de golpizas, insultos, degradaciones, amenazas.
Lo primero que les decimos a estas mujeres es que ninguna debe soportar ser golpeada y las asesoramos sobre las herramientas que les da la ley para defenderse.
Las personas legitimadas para denunciar judicialmente son las personas integrantes del grupo familiar que es el originado en el matrimonio o en las uniones de hecho incluyendo a los ascendientes, descendientes colaterales y/o consanguíneos extendiéndose también a la persona que tenga o haya tenido relación de noviazgo o pareja sin necesidad del requisito
de la convivencia constante pudiendo efectuar también la denuncia toda persona que haya tomado conocimiento de los hechos de violencia.
La denuncia puede hacerse en forma verbal o escrita. En caso que la víctima fuera menor o incapaz están obligados a hacer la denuncia los representantes legales, por eso siempre le decimos a nuestras socias que no permitan el maltrato a sus hijos debiendo siempre defender sus derechos reconocidos por la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño de reigambre constitucional. Incluso los menores pueden directamente poner en conocimiento de los hechos al Juez con competencia en la materia.
Ante la denuncia el Juez lo primero que tiene que hacer es proteger a la víctima.
Que medidas puede dictar ?
De acuerdo a las circunstancias del caso debe dictar entre otras las siguientes medidas:
a) Ordenar la exclusión del presunto autor de la vivienda donde vive el grupo familiar.
b) Prohibir el acceso del autor al domicilio del damnificado como también a los lugares de trabajo.
c) Ordenar el reintegro al domicilio de quien tuvo que salir para proteger su integridad.
d) Dar asistencia legal, médica y psicológica a la víctima.
Una vez recepcionada la denuncia el Juez interviniente pedirá a su Cuerpo técnico un diagnóstico de interacción familiar para determinar los daños físicos o psíquicos sufridos por la víctima, la situación de peligro y deberá tomar las medidas pertinentes en resguardo de la víctima.
En Argentina son muchas las mujeres víctimas de violencia familiar tanto física como psicológica que en algunos casos duele más que la física. Lo que notamos a través de nuestra experiencia es que muchas veces las mujeres por vergüenza no denuncian los maltratos y los soportan calladas pero la realidad es que el hombre golpeador no cambia sino que empeora su conducta y si bien luego de una golpiza pide disculpas y promete que nunca más va a suceder, ello no es así. Lo mismo sucede con los insultos, amenazas y vejaciones que imprimen maridos y/o parejas que dan como resultado una mujer con baja autoestima, angustiada que le impide desarrollarse plenamente como mujer, como profesional, trabajadora y/o madre.
El Estado debería articular políticas de atención y tratamiento de víctimas de violencia familiar, desarrollar programas de capacitación para detectar tempranamente casos de violencia, crear centros especializados para la atención de la víctima y su familia, incentivar grupos de autoayuda guiados por especialistas expertos en el tema.
En las Comisarías debería existir personal especializado en la materia (equipos interdisciplinarios: abogados, psicólogos, asistentes sociales, para atender a la víctima cuando concurre a levantar la denuncia como también servicios de recepción telefónica de denuncias con equipos móviles para tomar contacto rápido con la víctima haciendo un seguimiento de cada caso.
Podemos dar muchos testimonios de socias guardando su intimidad que sufrieron actos de violencia familiar. Así por ejemplo el caso de Beatriz L. quien nos relata…
"... siempre fue autoritario, despectivo, violento e irónico. un día que no le daba unos papeles me arrinconó contra la pared y me puso un cuchillo en el cuello, es uno de los tantos episodios que viví durante años... Transcurrieron los días meses y la situación era cada vez más insostenible... Agresiones, insultos y cuando se ponía muy mal empezaban los golpes: tirarme de los pelos, retorcerme los brazos, insultos con las palabras más duras que una se pueda imaginar...".
En el caso de Beatriz L., obligada por las circunstancias tuvo que salir del que fuera su domicilio por razones de seguridad personal y le estamos tramitando judicialmente el reintegro al mismo previa exclusión del agresor.
Como el caso de Beatriz existen miles de casos más, aún todavía peores en donde la mujer es víctima de vejaciones, insultos amenazas y golpes pero lo grave es que en la mayoría de los casos estas situaciones violentas se dan en presencia de los hijos menores que son las principales víctimas y siempre los más dañados. Por ello es tan importante que la mujer víctima de actos violentos no se sienta intimada y tome las medidas del caso con asesoramiento profesional para hacer cesar todo acto de perturbación o intimidación que el agresor ejerce sobre ella.
Ambos integrantes de una pareja deben tenerse entre sí una conducta que les dé posición de igualdad, respeto y consideración recíproca. Cuando ello se viola comienzan los malos tratos ya sean con insultos y gritos hasta llegar a las agresiones físicas.
De más esta decir que los malos tratamientos son causales de divorcio y que la jurisprudencia entiende que toda agresión física aunque sea única y no grave importa por lo menos una injuria de tal modo que por una u otra vía el divorcio debe pronunciarse.
Por ley los cónyuges podrán ser relevados judicialmente del deber de convivencia cuando ésta ponga en peligro cierto la vida o la integridad física psíquica o espiritual de uno de ellos de ambos o de los hijos.
Actualmente en la Argentina de hoy con la crisis socioeconómica que se esta viviendo muchas parejas continúan viviendo juntas aunque existe razones que hacen moralmente imposible la vida en común y ello atento a que el hombre no se va de su casa por no estar en condiciones de mantener dos casas y la mujer soporta situaciones por temer que no le pasen alimentos. Ello hace que las agresiones se acentúen y se vivan situaciones críticas de violencia familiar que no necesariamente se traducen en golpes sino en insultos, trato desconsiderado grosero y despectivo, actitud de superioridad frente a la mujer: obligarla a callarse a gritos, darle órdenes y/o amenazas, hacerle recriminaciones faltándole el respeto etc.
La violencia familiar tiene distintas maneras de manifestarse; puede ser agresiones corporales, rencillas constantes provocadas por la intolerancia o el carácter violento de uno de los cónyuges, reducir a la esposa a un estado de sometimiento incompatible con su condición, menoscabarla de tal modo que le impide desenvolverse con la consideración y el respeto a que tiene derecho como ser humano.
Desde nuestro ámbito lo que tratamos de inculcar a las mujeres golpeadas física y/o psicológicamente es a defenderse poniendo fin a esas situaciones que no solo las afecta a ellas sino que también a todos los integrantes del grupo familiar.
Club de Divorciadas.-
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